cap. 6 harry

Amigo de una gata
No  podía creer lo que me avía dicho, solo quería ser mi amiga, me tomo un tiempo entender lo que me avía dicho fue tan extraño y doloroso a la vez. Después de ese momento tan especial  a quien se le ocurre decir- solo amigos- así como así, como si fuera una basura o un animal  de la calle .
- ¿estás enojado con migo?- me dijo de forma preocupada
- no, claro que no; porque iba a estarlo- pero por dentro quería matarla.
- a me alegro, no me imagino una pelea por algo tan tonto como eso-
- te parece tonto, ¿por qué?
-fácil porque un beso es una tontería, con el no se demuestra nada
-¡CLARO QUE SI!- le grite desesperado- Un beso es una muestra de afecto, de cariño y amor. El lenguaje de los besos no es verbal, y muchas veces un beso significa más que mil palabras,
-y desde cuando te volviste tan sentimental- me dijo con ironía
- desde siempre me han interesado los sentimientos de las personas, las cuales aprecio, como tu
En ese momento ella me miro con ternura, le sujete la mano suave mente, quería besarla, pero no podía ella solo quería ser mi amiga  pero yo quería ser algo mas, a veces el destino es algo cruel con respecto al amor. Pero creo que solo es mi pensamiento. Porque cuando le iba a hablar ella me dijo
- sabes, no sé  porque  las  personas se enamoran el amor es un sentimiento tan tonto, inmaduro, y más que nada ridículo. En ese momento mi corazón se vino abajo, todo lo que sentía asía ella  se avía destrozado, empecé a comprender que lo que sentía asía ella no era amor sino  lastima.  Así que le dije
- ve a dormir-
-no, es demasiado temprano- me dijo con voz de reproche
- a la cama ahora- le dije severa mente
- está bien, ya iré – me dijo 
                                   
Al ella estar ya en la cama, yo me dirigí a  salir  no eran más de las siete cuando llegue al parque  los recuerdos de esa noche empezaron a brotar. Empecé a recordar la expresión de su cara la verme, las grandes gotas que caían sobre nuestros cuerpos, lo fría que estaba ella. Y lo linda que se veía, todos esos recuerdos se vinieron a mi mente, era algo extraño ya no sentía nada  al acordarme de ella, me parecía tonto  como una historia mal contada. Porque usual mente son las niñas la que lloran por nosotros y en mi caso yo era el que sufría por ella.  Era  algo extraño. Pero el amor ase locuras.
En ese momento  al mirar el cielo vi las nubes pasar lenta mente como  si no tuvieran ningún compromiso,  que bien seria ser una nube sin ningún compromiso, con tranquilidad.
 -empiezo a tener los mismos pensamientos que miguel- dije en vos my baja, y al terminar la oración solté una pequeña riza traviesa y burlona a la vez. y continúe diciendo, -no puedo creer que ya allá pasado un año  después de…- en ese momento apareció una pequeña gatita blanca  como la nieve, se veía  muy joven aun  como de unos 3 o 4 meses, se notaba que estaba mal cuidado o que  la madre la dejo, en todo caso la tome entre mis brazos, ella empezó a ronronear, al inicio fue insoportable el sonido de la gata, pero poco tiempo después me empecé a acostumbrar y hasta me gustaba  era  algo suave, contante, hasta tenia ritmo. En ese momento empecé a comprender  la soledad que tenía esa gatita al no tener padres ni ningún otro pariente gatuno y comprendí que esa soledad es la misma que tenía melissa al no tener a nadie en su vida. Y  el pequeño impulso que tuve frente a ella  la  alarmo y la desequilibro  eso supongo, no soy experto en este tema, jamás me avía importado tanto una persona desde que…. Miguel….  En ese momento la gata me maulló duro al parecer le avía hecho algún daño o solo se había preocupado por algo o avía visto algo  o tan solo fue mi imaginación, las gata empezó a temblar, nunca avía visto a un gato temblar así y más de  tan joven edad, empecé a ver los alrededores a ver si era algún otro animal  pero no encontré nada  de nada, de un momento a otro la gata salto, se encorvó de una forma espeluznante, los dientes y las garras brotaron de un momento a otro, las timándome un poco y tan solo unos  minutos después empezó a caer agua de forma constante y brusca las timándome más de lo que ya estaba, la gata echo a correr de bajo de un árbol y yo la seguí juiciosa mente  como si ella fuera mi dueña, me senté al lado de ella, la cual después de varios minutos empezó a acurrucarse en mi  y veíamos los dos juntos el agua caer de forma constante y hermosa, ya después de un tiempo  empecé a notar algo en las nubes  soltaba rallos de luz  que caían a la tierra en forma de rallos y comprendí que estábamos ubicados en un mal sitio ya que este era como un imán para esos rallos. Así que la sujete fuerte y salimos corriendo   y  en el momento adecuado, ya que después de unos momentos  un rayo atravesó el árbol partiéndolo a la mitad  y dejándolo en llamas. La gata se asusto mas, intente calmarla acariciándola por detrás de la oreja, y después de varios minutos conseguí que se durmiera.
Camine varias veces por las viejas calles de la ciudad, estaban abandonadas, completamente solas y opacadas por la luz de la ciudad, dejando atrás las casas parques, vecindarios y hasta incluso grandes residencias, las cuales admiraba cuando era tan solo un niño pequeño e inocente, las cosas han cambiado mucho, las calles empedradas se avían convertido en escombros acumulados, la mayoría de las casas   estaban en ruinas, dejando lo que alguna vez creí perfecto  en tan solo  mas  basura para este aviente roto; al pasar al frente de una casa en especifica  me quede contemplándola  sin despejar la vista, la casa que observaba no era muy hermosa era más bien humilde, pero bien cuidada, las ventanas estaban rotas,  no tenia puerta, el techo estaba caído y por un de las es quinas se notaba que avía ocurrido una tragedia. Una pequeña sonrisa  se formaba en mi boca,
-paso mucho tiempo desde que no veía esta casa, mucho tiempo- dije suave mente
La gata se  avía despertado, un poco inquita  no la avía visto así hace unas horas atrás, -¿Cómo te pondré traviesa?
Un minuto de completo silencio   nos invadió a ella y a mí, ella me observaba con ternura y timidez, en cambio yo la observaba con  curiosidad para saber con exactitud el nombre que le iba a poner. Mientras caminada la calle se asía mas angosta  y se veían casas   más modernas, civilizadas, al llegar a una es quina  empecé a notar  que esa calle  antigua  se unía a la ciudad  moderna, y pensé  que estando tan cerca  a nosotros y no lo notamos, no notamos la belleza de las calles empedradas, las construcciones antigua, los jardines repletos de hermosas flores que contienes a agradables aromas que deleitan y los  agradable parques que aunque no estén tan repletos de de juegos como lo están ahora, son divertidos. La belleza antigua ha desaparecido y se ha convertido en un imán para tecnología inservible y personas   corrompidas.   
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 Al llegar a casa  tuve una gran sorpresa,  Melissa estaba dormida en  el sofá  con un extraño diario en la mano, pensé que era de ella así que no preste mucha atención,  solté a la minina en el suelo  la cual salió corriendo a explorar su nuevo hogar, yo mientras tanto cargue a Melissa asía  su alcoba,  al llegar la iba a soltar delicada mete sobré la cama pero cuando estaba a punto de hacerlo  ella  empezó a moverse  en mis manos y me agarro la camisa, pensé que estaba despierta así que la  moví un poco   pero su cabeza callo al otro lado de donde se encontraba su cuerpo y logre ver que aun estaba dormida; sus ojos estaban serrados, su respiración era tranquila y constante, sus labios se fruncían asiendo una especie de mueca divertida, y su cabello  le caía tapándole  parte de la cara; cuando logre soltarla de mi camisa  y  ponerla  sobre la cama  la vi, se veía   in defensa, aislada del mundo como una pequeña gatita, se veía tan hermosa, que no tengo palabras como para describir tanta belleza.
La veía, la observaba, la admiraba en silencio, si ella solo quería ser mi amiga, yo solo sería su amigo, su protector, y mentor. Pero no podía resistir estar en la misma  pieza que ella  sin  verla, admirarla o incluso besarla- un beso de buenas noches no le harán ningún mal- pensé, me empecé a agachar lenta mente, con suavidad, para no interrumpir su sueño, su hermoso sueño; ya estábamos cara a cara, mis labios se dirigían asía los suyos, pero me desvié y le dese la frente, con suavidad.


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