Recuerdos
Ya paso un año desde que
Melissa llego al apartamento, ella logro hacer una influencia tan positiva en
el espacio que ya hasta logro que entrara a la universidad y ella está en la
escuela. La casa se mantiene en orden, las 24 horas al día ya que nos alternamos
los oficios.
Pero una cosa mala desde que
llego Melisa es que he tenido recuerdos de mi infancia, al inicio eran buenos y no tan
constantes pero ahora son más constantes y envés de recuerdos parecen
pesadillas que me invaden mi tranquilidad. Intente más de una vez
disimular mis miedos pero creo que no he sido capaz, ya falta poco
para que se dé cuenta, y eso es lo que más me da miedo ya que si ella lo llegara a saber de seguro
no le gustaría volver a la casa y ni
siquiera creo que me dirija la palabra.
Ella era especial demasiado
especial como para dejarla ir, pero de todas formas se tendrá que ir: del mundo
o de mi vida y creo que si eso llega a
ocurrir de nuevo volvería a ser aun mas
un adicto al alcohol, y en verdad eso me preocupa porque tengo miedo a quedar
solo y no quiero ella asido la única persona que me aquerido en verdad, desde
que … en ese preciso instante en pese a sentir demasiado frio y en el cielo se
observa la acumulación de nubes, iba a llover camine lo más rápido que
pude hasta llegar a una
casa al inicio no la avía visto bien por
la tención del agua por caer en mi y en la gata, no me quería mojar pero el
apartamento quedaba más lejos de lo que me imaginaba así que decidí entrar en la primera casa que
encontrara y eso hice pero al parecer
debí fijarme bien ya que entre a una
casa en donde todos los recuerdos volvían a mi mente, chocaban fuerte mente y
entre tanta confusión binó a mi mente aquel recuerdo, aquel día, aquella mañana , aquella tarde ,
aquel momento ¿desafortunado? O más bien diría deseado, aquel momento de
yanto y después el momento de melancolía pero por último el momento de alegría
y tranquilidad. Todo pasaba tan rápido
era como un sueño que me invadía la cabeza o más bien una pesadilla que
me gobernaba por dentro, otra vez volvía a mi dilema de decirle o no decirle,
Qué problema.
De pronto después de barias
horas aun estaba lloviendo así que me dio por recorrer la casa; todo seguía en
el mismo lugar, medio por entrar en las
alcobas entre a la mía primero, recogí barias cosas de allí y Salí, pero luego
entre en su alcoba la mire detallada
mete, tenía una pequeña biblioteca… siempre me causo gracia ese nombre no tenía
sentido, reí un poco y empecé a conjugar su nombre con la palabra libro.
-libro teca… libro- teca… libro ¡libro¡ no puedo creer que se me allá olvidado el libro,
lo empecé a buscar desesperada mete por todas partes. – Dónde diablos lo
escondiste- pensaba mientas lo
buscaba,-no sé porque te dio por escribir ese libro mencionando todo acerca de
nuestras vidas- no aparecía el libro, y empecé a pensar sobre mis recuerdos, de seguro apareció en
alguno de mis recuerdos, serré los ojos, todos los recuerdos aparecieron de un momento a otro, recuerdo tras recuerdo,
hasta que por fin lo vi. Pero lo más extraño fue que no lo vi entre los recuerdos de miguel, sino que el
libro se encontraba con Melisa como su
propietaria.
¡MELISSA TENIA EL
LIBRO! O no eso no está bien, melissa porque lo tenía, esto está mal, pensé –
es mejor que baya a casa- dije alarmado-llame a molly y nos fuimos a casa aun
estaba lloviendo así que corrí aun mas rápido.
Al llegar a casa
Melissa estaba dormida con
el libro en las manos, intente quitárselo
pero ella lo sujetaba como si fuera un tesoro, no me lo quería dar así
que espere a que se despertara para quitárselo, y como era de esperar también me quede dormido,
en mi sueño melissa me miraba con cara de trauma, y entre sus manos tenía un
cuchillo, el cual estaba ensangrentado, y al lado de ella avía un cadáver
¿Quién era el?
-Harry, despierta Harry-
melissa me hablaba, mencionaba mi nombre mientas me agitaba el cuerpo-¡Harry!
En aquel momento me desperté, mis manos estaban en su cello, al parecer la
estaba lastimando dormido,
- Harry que te pasa casi me
matas,
-lo lamento, enserio lo
lamento.- de repente las lagrimas salían de mis ojos de forma constante, no
podía creer lo que le avía echo.
- no te preocupes, ¿pero
porque? ¿Hace mucho que no me asías daño? ¿ que fue lo que te paso para que me
hicieras eso?
- no lo sé, me sentía tan
confundido en ese momento
-será mejor que te lleve donde un psicólogo para que te
puedas desahogar tus sentimientos y te enseñe a trabajar con ello.
- bueno, dije, en ese
momento no avía pensado a lo que prometí, pensé que me aria bien hablar con
alguien sobre mi situación.
Sobre lo que asía de niño, los juegos que
jugaba, donde vivía, conquián vivía y como vivía, el inicio fue lo más sencillo de todo, ya que mi vida fue normal
cuando yo era un niño, salía a jugar por las tardes con mis amigos y montaba bicicleta y ya cuando llegaban mis
padres pasaba el resto del día con ellos
no quería irme de su lado, me sentía feliz.
Mas o menos de eso hable con el psicólogo las
primeras cinco citas, pero después de la
quinta cita seme asía un nudo en la boca
para hablar, se me asía imposible expresarme
con él, no quería que lo supiera y me juzgara por ello así que le sacaba
excusas tontas como – casi no lo
conozco,- - no me gusta habar de eso- o
asta incluso llegue a no decir nada
durante toda una cita. Se lo quería decir pero me daba miedo.
En una de las citas que
tuvimos tampoco quería hablar, pero él
me izo una pregunta.
- ¿abálame sobre el Diario o
libro?
- ¿cual diario o libro?
- el que estabas buscando y
melisa encontró entre unos libros viejos
en su alcoba.
- eso era un diario que avía
escrito un amigo, lo quería hacer para su hermana menor, pero no se lo pudo
entregar un incidente le ocurrió y falleció, al parecer me lo lleve a casa sin
darme cuenta
- y quién era ese amigo
- alguien quien conocía
desde la infancia
- ¿cómo lo conoció?
- en clase de francés
- ¿cómo murió? ¿Quién lo mato?
En ese momento me pareció algo
extraño, agache la cabeza pensé unos instantes, iba a responder, le iba a decir
todo.
-yo…- me quede callado unos
minutos reflexione, y continúe diciendo – yo no mocione nada de un
asesinato, y mucho menos de que
melisa avía encontrado el libro.- hubo
unos memento de pánico avía silencio en
todo el salón la intriga se sentía en el aire, y esto asía que el aviente fuera
pesado,- ahora usted respóndame una pregunta – ¿quién es usted? Y ¿para quien
trabaja?
- Harry soy el psicólogo y trabajo para el gobierno
- ¡MIENTE!, ¡QUIEN ES
REALIDAD!
- Harry ya te dije soy el…
En ese momento alguien hablo ente las sombras
interrumpiendo al psicólogo
- ya no es necesario que actúes Víctor, al parecer ya
se dio cuenta
- si pero…
- Víctor, no digas nada ya
insiste suficiente vete, si intenta te aviso
-ok
Cuando el muchacho se fue me acomode en mi asiento y dije
- ¿quién eres? Muestra tu
cara cobarde
- no soy un cobarde, tu si
lo eres
- porque lo soy
- pero yo al menos no me
escondo como un cobarde entre las sombras.
- quieres que lo haga pues bien, saldré a la
luz
Al salir la sorpresa era
grande jamás me imagine que Melisa estuviera detrás de esto

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